miércoles, 4 de abril de 2018

Los franciscanos, fieles custodios del Santo Sepulcro


Vestidos con el tradicional hábito marrón y un cinturón de cuerda con tres nudos, símbolo de sus votos de "pobreza, castidad y obediencia", los franciscanos forman parte del paisaje de Jerusalén desde hace 800 años.

Los franciscanos, enviados en 1217 por el fundador de esta orden, San Francisco de Asís, fueron los únicos en asegurar durante siglos una presencia cristiana permanente en Tierra Santa. Los peregrinos los conocen sobre todo como los custodios del Santo Sepulcro.

Esta basílica, considerada como el santuario más sagrado de la cristiandad, se construyó en el lugar en que Jesús fue crucificado y sepultado, según la creencia. Centenares de miles de personas van allí cada año.

Los franciscanos también tienen la custodia de la iglesia de la Natividad en Belén. La comunidad franciscana fue el tema de un reportaje de la revista francesa Figaro Magazine publicado el 30 de marzo e ilustrado con fotografías de la AFP.

Pero su acción no se limita a esa función simbólica en Tierra Santa. Instalados en el convento San Salvador de la Ciudad Vieja de Jerusalén, los franciscanos dirigen escuelas a las que acudan unos 10.000 alumnos, la mitad de ellos musulmanes.(Andina)

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