
Durante la misa dominical se realizó la lectura del Santo Evangelio de San Juan, donde los fariseos le traen a Jesús un caso difícil, han sorprendido a una mujer en adulterio: La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras: tú, ¿qué dices?". Entonces Jesús se levanta y les dice: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.
Los fariseos al oírlo, se retiran poco a poco, quedándose solo la mujer frente a Jesús quien le pregunta: - "¿Mujer, dónde están tus acusadores?, ¿Ninguno te ha condenado? Ella contestó: "Ninguno, Señor". Y Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno.Vete, y en adelante no peques más".
Es así que el evangelio insta a que el ser humano no debe juzgar a sus semejantes, si ni Dios mismo nos condena ¿Cómo nosotros podemos condenar? La intención de Dios es que el pecador se arrepienta y siga por el buen camino.
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